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Colaboraciones

  • PSIQUIATRIA Y NEUROCIENCIAS

    Cuando pensamos que la psiquiatría actual, en su vertiente biológica, se basa únicamente en los descubrimientos foráneos, cometemos varios pecados, pero el principal es...

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La psicofarmacología es una ciencia relativamente reciente, se inició a principios del siglo XX con los barbitúricos  y otras sustancias, pero es en la década de los años 50 cuando se provoca una verdadera revolución científica al descubrise en 1949 los efectos estabilizadores del ánimo del litio.
 
Consecuencias de estos descubrimientos fueron el mayor conocimiento del sistema nervioso central (cerebro), el diagnóstico de sus enfermedades y el tratamiento de enfermos que pudieron desintitucionalizarse gracias al buen control de síntomas intratables hasta entonces y con ello aliviar su sufrimiento y limitación de vida.
 
Este descubrimiento fue seguido posteriormente por los de la clorpromazina (antipsicótico) y  la iproniazida (IMAO) en 1952, la imipramina (antidepresivo) en 1956 y el clordiazepoxido (ansiolítico) en 1960.
 
Hoy en día disponemos de una amplia variedad de psicofármacos, rigurosamente evaluados y  con el conocimiento científico de sus bases neuroquímicas, de su eficacia y de sus efectos adversos.
 
Definiríamos a los psicofármacos como aquellos medicamentos que se utilizan para el tratamiento de las enfermedades psiquiátricas o de aquellas alteraciones de la esfera psíquica como son la angustia, el insomnio y la agresividad. Actúan en el cerebro -conjunto extraordinariamente organizado de células especializadas llamadas neuronas que funcionan mediante reacciones bioquímicas- normalizando las modificaciones  químicas que se producen en estas enfermedades o síntomas (Prof. Gibert Rahola).
 
Existen varios grupos de psicofármacos y en cada uno de ellos una amplia gama de fármacos, como los antidepresivos, ansiolíticos, antipsicóticos, estabilizadores del ánimo y potenciadores cognitivos. Estos medicamentos, que hay que conocerlos   y manejarlos  muy bien, sobre todo para aquellas situaciones especiales como son el embarazo o el envejecimiento, al igual que ocurre con todos los fármacos en el resto de las distintas especialidades médicas.
 
 A tener en cuenta  que en algunas  casos el tratamiento puede ser de por vida, de forma similar a lo que sucede con la hipertensión arterial y la diabetes, por ejemplo.
 
No hay que temer al uso de los psicofármacos, pues como en otras especialidades de la medicina, muchas enfermedades psiquiátricas no son sino consecuencia de un desequilibrio de determinadas sustancias cuya compensación, esencial para el tratamiento y curación de la enfermedad, se basa en la administración bajo control médico de estas medicinas.