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  • PSIQUIATRIA Y NEUROCIENCIAS

    Cuando pensamos que la psiquiatría actual, en su vertiente biológica, se basa únicamente en los descubrimientos foráneos, cometemos varios pecados, pero el principal es...

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Básicamente la sensación de ansiedad es muy similar a la del miedo. En ambos casos además de la sensación subjetiva y psicológica de temor y amenaza, existen una serie de síntomas corporales y respuestas del organismo  que son iguales para todas las personas cuando tienen que huir o enfrentarse a un peligro exterior.

 

Del miedo a la ansiedad 

Ante una amenaza externa el organismo se pone alerta, preparándose para la acción. Necesita más energía en el cerebro, brazos y piernas, lo que se consigue mediante el oxígeno que llega a través de la sangre. Entonces,  el corazón late más deprisa, se eleva la tensión arterial, y se respira más profundamente para captar más oxigeno. Los músculos se tensan como forma de preparación, mientras que el sudor permitirá eliminar el exceso de calor muscular.
 
Además existen otros ajustes internos como ciertas modificaciones en los componentes de la sangre para que en caso de presentar heridas éstas coagulen rápidamente. También la digestión se frena para reservar más sangre para cerebro y músculos, mientras que  las pupilas se dilatan para poder aumentar la visión. 
 
Vemos entonces que existen una serie de respuestas  corporales, que si son tomadas por sí solas pueden ser sugerentes de enfermedad, pero que no son más que respuestas adaptativas normales y saludables ante una amenaza exterior.  
 
Sin embargo, entre el miedo y la ansiedad existen una serie de matices que nos permiten diferenciarlos claramente. Mientras que el miedo podemos considerarlo como una reacción normal frente a peligros o amenazas que vienen del exterior y son claramente reconocidos por la persona, la ansiedad aparece como un sentimiento inmotivado e independiente de nuestro entorno. El miedo se acompaña de algo concreto a lo que se teme, mientras que en la ansiedad  es un temor indefinido, sin causa. 
 
Cierto grado de ansiedad es deseable y necesario para el normal manejo de las situaciones de la vida cotidiana, jugando un papel muy necesario en la respuesta general de adaptación ante el estrés. Este nivel de ansiedad permite mejorar el rendimiento y la actividad, pero cuando rebasa un cierto límite aparece una evidente sensación de malestar y se deteriora el rendimiento ("mente en blanco” “bloqueo de acción” ). Si este estado se mantiene en ausencia de causas exteriores es cuando hablamos de ansiedad patológica, de ansiedad como enfermedad  médico psiquiátrica, bien sea en forma de estado de ansiedad, crisis de ansiedad o fobias.
 

La ansiedad 

Afecta aproximadamente al 20 % de la población general. El inicio de la enfermedad ansiosa puede situarse en cualquier edad de la vida, aunque hay mayor incidencia en los adultos jóvenes, entre los 20 y los 40 años de edad. En cuanto al sexo, la frecuencia es más alta en las mujeres. La predisposición familiar está constatada de forma concluyente en algunas de sus formas como son las crisis de ansiedad y la fobia social. Se deben considerar las complicaciones de la ansiedad no tratada o reconocida tardiamente. El paciente ansioso puede buscar una mejoría sintomática en el alcohol y otras sustancias. Tampoco es extraño que la ansiedad crónica provoque en el paciente una desmoralización que puede ocasionar la coexistencia de síntomas depresivos ó de un síndrome depresivo completo. Así mismo la ansiedad mantenida aumenta el riesgo de que aparezcan enfermedades psicosomáticas.
 
Hacemos una breve mención de diferentes tipos de trastornos por ansiedad: crisis, estado, agorafobia y fobia social.
 

Crisis de ansiedad o ataque de pánico

Se refiere a la aparición repentina y sin motivo aparente, de una sensación de miedo intenso acompañado de un importante malestar corporal y de una serie de síntomas como sudoración, taquicardia, sensación de ahogo y falta de aire, debilidad en las piernas,   temblor , sensación de mareo, de descontrol o de muerte. Tiene una duración de  minutos y es vivida como un estado de extrema intensidad y gravedad, por ello en muchas ocasiones se acude a un servicio de urgencias médicas. Tras la crisis la persona suele quedarse en un estado de temor y con sensaciónes de abatimiento y cansancio de horas de duración. 
 
El tratamiento es siempre de tipo farmacológico para prevenir las crisis y para impedir que la aparición de éstas genere desarrollo fóbico (miedo y miedo anticipado ) y cuando se precise se complementará con psicoterapia cognitivo conductual y especialmente indicado cuando existe un desarrollo fóbico.
 
Edvard Munch, elgrito, 1893

Estado de ansiedad  

Consiste en una ansiedad más generalizada, pero que está presente de forma continua. Es un estado mantenido de tensión y nerviosismo con preocupaciones  en torno a situaciones o acontecimientos vividos como negativos. El tratamiento habitual es más de abordaje psicoterapéutico aunque en muchas ocasiones deberemos dar tambien tratamiento farmacológico.
 

Agorafobia 

La característica esencial de la agorafobia es la aparición de ansiedad al encontrarse en lugares o situaciones donde escapar puede resultar difícil o embarazoso, o en caso de presentar una crisis de ansiedad y no poder disponer de la ayuda. Los temores agorafóbicos más frecuentes son: mezclarse con mucha gente o hacer cola, pasar por un puente o túnel o viajar en autobús, tren, metro o automóvil. El tratamiento suele ser combinado, de tipo farmacológico y terapia cognitivo conductual con exposición gradual a las situaciones temidas.
 

Fobia social 

La característica fundamental de ésta enfermedad es que la persona que la padece presenta un miedo intenso ante diversas situaciones sociales. El temor que experimenta no es al otro, si no a lo que el otro pueda pensar de él, miedo a ser criticado, rechazado o juzgado de forma peyorativa. Es entonces cuando se presentan los síntomas físicos de la ansiedad como taquicardia, sudoración, temblor,  sequedad de boca o rubor.
 
Debido a este malestar intenso el paciente suele evitar las situaciones sociales y con ello limitar su vida social. Las fobias sociales suelen acompañarse de una baja autoestima y de miedo a las críticas. Las situaciones sociales más comúnmente temidas (fóbicas) son: hablar, escribir, comer ó beber en público, mirar a los ojos, ir de compras o entrar en bares y restaurantes.
 
Suelen comenzar en la adolescencia  y en muchas ocasiones con el antecedente en la infancia de timidez ó inhibición social. Se presenta por igual en ambos sexos y es más frecuente cuando existen antecedentes familiares de la misma enfermedad o de otras patologías por ansiedad. 
 
El tratamiento en consulta debe ser farmacológico y psicológico de tipo cognitivo conductual promoviendo el aumento de la autoestima y de la confianza en sí mismo.