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Colaboraciones

  • PSIQUIATRIA Y NEUROCIENCIAS

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La personalidad puede definirse como el conjunto de rasgos emocionales y conductuales que caracterizan a la persona en su vida diaria y que son relativamente estables y predecibles. Cuando este conjunto supone una variante que va más allá de lo habitual en la mayoría de personas, y los rasgos de personalidad son inflexibles, desadaptativos y causan un deterioro funcional significativo o un malestar personal, es cuando se puede diagnosticar un trastorno de la personalidad, siempre y cuando el conjunto de rasgos sea permanente en el tiempo  y se extienda hacia una amplia gama de situaciones diferentes. 
 
Evidentemente no son trastornos aquellos rasgos de personalidad que surgen como respuesta a estresantes específicos y transitorios de la vida. 
 
Los trastornos de la personalidad en la clasificación diagnóstica del DSM IV- R están estructurados en tres grupos: 
       
  • Grupo A: paranoide, esquizoide y esquizotípica. Las personas con estos trastornos suelen ser consideradas como raras o excéntricas.       

  • Grupo B: antisocial, narcisista, histriónico y límite.  Estas personas suelen presentar una clara inclinación al dramatismo, son emotivas e inestables. 

  • Grupo C: por evitación, por dependencia y el obsesivo compulsivo. Las personas con este tipo de patología suelen ser ansiosas y temerosas. 

 
Algunos rasgos de personalidad tienen su causa íntima en lo genético y biológico, y otros están mucho más relacionados con causas de aprendizaje y  con lo ambiental.
 

Tratamiento

Se hará en consulta y de forma totalmente individualizada. Exige el establecimiento de pautas terapéuticas complejas - psicofarmacológicas y psicológicas-  que requieren la intervención de profesionales con una planificación muy coordinada.